Avengers: endgame Avengers: endgame
“Somos los Vengadores. Una cosa es pelear contra traficantes de armas todo el día, pero lo que pasó allá arriba… ésa es la fase... Avengers: endgame

Avengers: Endgame tiene tres bloques muy bien delimitados. El primero se concentra en exploración la devastación después del chasquido. A levantar los escombros y analizar qué queda de pie. El segundo se enfoca en “poner manos a la obra” y reparar los daños. Pero es el tercer bloque el que más dará de qué hablar una vez que la película haya sido vista por más personas. Aquí no ahondaremos en eso para evitar spoilers, pero sin duda es un evento que se vive mejor en pantalla grande (recordemos que la cinta fue filmada enteramente con cámaras IMAX). Digamos que es un momento comparable con la primera vez que vimos a Neo esquivar balas en Matrix o el hundimiento del Titanic en el filme de James Cameron. Es imposible no sentir emoción Ésa fue la primera vez que Tony Stark mencionó la palabra Endgame y lo hizo durante los sucesos de Era de Ultrón, refiriéndose el ejército de Loki (bajo el mando de Thanos) que irrumpía en el cielo de Nueva York en 2012. Ahora, tras once años transcurridos desde la primera película de Iron Man, y en las palabras de Doctor Strange, “la fase final” ya no está arriba, sino a su alrededor. “We are in the Endgame now [Estamos en la fase final]”, son las palabras del Hechicero Supremo.

Avengers Infinity War fue una de las películas más complejas en la historia del cine debido a la enorme cantidad de talento que apareció en pantalla. Hasta este momento ninguna producción ha lidiado con tal número de actores y actrices principales en pantalla y fuera de ella. Avengers: Endgame, por otro lado, resultó “más fácil” ya que no se contaba con la mitad de ese elenco. Sin embargo, su deber es mucho mayor: tiene que cerrar la “saga del Infinito” de la mejor y más emotiva forma posible. Eso nos han prometido Kevin Feige, los hermanos Russo y todos los involucrados en la película.

Endgame aprovecha cada minuto de sus tres horas de duración para darle a los fans de Marvel un sinnúmero de referencias y guiños a este universo cinematográfico que los ha hecho disfrutar, reir, llorar y emocionarse a lo largo de once años. Por otro lado, es posible que aquellos miembros del público que no estén tan comprometidos con el MCU, perciban que 180 minutos es un poco excesivo. Pero despreocúpense: al llegar al segundo acto de la película, el tiempo pasará muy rápido.

Los Avengers en Endgame –es decir, aquellos que aún están activos– lidian con sus errores y con las promesas que no le pudieron cumplir a todos aquellos que ya no están. El principal aspecto de cada uno de nuestros sobrevivientes al chasquido de Thanos es cumplir con esa promesa: es hacer algo al respecto.

La película es un homenaje a los seis Avengers originales y cada uno tiene su momento de gloria e importancia. Lejos está el Clint Barton (Jeremy Renner) que conocimos en Thor de Kenneth Branagh. En aquel entonces, él se escondía en las sombras y siempre estaba al servicio del agente Coulson. Ahora Renner, con una carrera sólida bajo el brazo, nos entrega a un Ronin en búsqueda de venganza letal, sin rumbo, pero siempre dispuesto a escuchar a su eterna (y única) amiga: Natasha Romanoff. Desde Avengers, la amistad entre Black Widow y Hawkeye ha sido un elemento fresco en la franquicia. Sin un vínculo amoroso o tensión sexual, su relación es simplemente la de dos profundos y honestos mejores amigos que han compartido secretos y batallas: desde Budapest, hasta Nueva York.

El resto del elenco que les acompaña, desde Josh Brolin, a Bradley Cooper y hasta Paul Rudd, cumplen con su papel entregando lo que se espera de ellos. Pero es Capitana Marvel quien se siente ligeramente fuera de tono. Sus interacciones con el equipo son limitadas y no se siente completamente integrada. Si esto se trasladara al mundo deportivo, ella sería la estrella que acaban de contratar por millones de dólares, pero que todavía no se lleva con nadie.

Avengers: Endgame tiene tres bloques muy bien delimitados. El primero se concentra en exploración la devastación después del chasquido. A levantar los escombros y analizar qué queda de pie. El segundo se enfoca en “poner manos a la obra” y reparar los daños. Pero es el tercer bloque el que más dará de qué hablar una vez que la película haya sido vista por más personas. Aquí no ahondaremos en eso para evitar spoilers, pero sin duda es un evento que se vive mejor en pantalla grande (recordemos que la cinta fue filmada enteramente con cámaras IMAX). Digamos que es un momento comparable con la primera vez que vimos a Neo esquivar balas en Matrix o el hundimiento del Titanic en el filme de James Cameron. Es imposible no sentir emoción

Daniela FH

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